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Si tengo espasmos al dormir, ¿debo ir al médico?

15 mayo 2020

Al menos un 70% de la población experimenta espasmos mioclónicos. Estos son estímulos nerviosos que escapan de nuestro cerebro hacia las extremidades cuando estamos avanzando entre la vigilia y el sueño profundo y hacen que piernas y brazos nos tiemblen o se sacudan de repente.

Aunque este espasmo suele despertar a quien lo siente no se considera un trastorno del sueño como tal, salvo cuando se hace muy frecuente.

De hechos estas breves e inesperadas sacudidas se consideran inofensivas.

 

Lo que sucede en nuestro cerebro mientras dormimos

Sabemos que las experiencias del día a día son el material con el que se construyen las escenas de nuestros sueños, ordenadas de forma aleatoria, libre y muchas veces incoherente. Cuando dormimos nuestros músculos se relajan  y el cerebro, a través del reloj circadiano diferencia la luz del día con la oscuridad de la noche.

Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que los espasmos mioclónicos actúan como un sistema de defensa que se mantiene alerta mientras dormimos y envía señales eléctricas a nuestras extremidades para reaccionar a estímulos externos.

Científicos piensan que estos espasmos se deben también a pocas horas de sueño, estados emocionales como la ansiedad, la angustia o la fatiga e incluso se le atribuye al consumo excesivo de cafeína.

También sostienen que estos temblores son la respuesta a estímulos externos como un ruido o una luz que se enciende en pleno sueño.

 

Ni dormidos dejamos de estar en movimiento

Durante el sueño se dan dos tipos de movimientos que se escapan de nuestro cerebro con comportamientos muy diferentes:

  • El movimiento ocular rápido en el que nuestros ojos, aún cerrados, se mueven al ritmo de lo que estamos soñando. Es como si los movimientos generados en el sueño se filtran y saltan al mundo real, así que si ves que alguien dormido mueve sólo sus ojos muy probablemente es que está soñando.
  • El movimiento mioclónico no es así. Los espasmos mioclónicos parecen ser una señal de que el sistema motriz ubicado en nuestro cerebro aún puede ejercer control sobre el cuerpo mientras la parálisis del sueño se va apoderando de nosotros.

La explicación más clara sería que mientras nos vamos rindiendo al sueño, la reserva de la energía acumulada durante el día estalla en estas sacudidas o espasmos mioclónicos.

Cuando estos temblores se hacen presentes en medio de la lucha entre la vigilia y el sueño, la mente pasa por su propia transición y la realidad del mundo exterior queda bajo el velo de la propia interpretación que le damos en los sueños.

Los espasmos actúan como ese eslabón que se niega a sacarnos de la realidad al dormir y nos mantienen en cierta vigilia con estos movimientos que terminan siendo incorporados al mundo de alucinaciones nocturnas que forman nuestros sueños.

 

Dormir sin brincos

¡Cuéntame cómo es tu estilo de vida y seguramente sabré que tantos espasmos tienes! En gran parte la agitación de las rutinas diarias influye en la aparición de estos espasmos, por lo que una de las primeras acciones a tomar es considerar una pausa para ponerte en equilibrio.

De la calidad de nuestro sueño depende nuestra salud así que despertar regularmente de un brinco no ayuda para nada.

Si tus espasmos son producto de ansiedad o estrés empieza a realizar actividades que te permitan sentir mayor  relajación, especialmente antes de ir a la cama. Hacer conciencia sobre tus pensamientos es fundamental para calmar la rumia que tanto nos altera.

Una alimentación balanceada junto a una divertida rutina de ejercicios son buenos aliados para dormir mejor y sin sobresaltos.

Evita las bebidas con alto contenido de cafeína así como el tabaco y otras sustancias tóxicas o excitantes.

Respeta tus horarios de descanso al igual que las condiciones en que los disfrutas.

Uno que otro espasmo de noche no es de preocuparse pero si sientes que se está saliendo de control, visita de inmediato a tu especialista de confianza.