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¿Preocupada por la Lactancia materna? Amamantar beneficia el sueño del bebé y de la madre

24 julio 2020

El lema de la Semana de la Lactancia Materna 2020  es “Apoyar la lactancia materna contribuye a un planeta más saludable

Después del nacimiento del bebé parte de la experiencia que le espera a mamá es la pérdida total o parcial de sus patrones de sueño.

Esto no necesariamente implica la aparición de patologías relacionadas con la higiene al dormir pero sí un cambio importante en la conducta del sueño durante al menos 6 meses.

La fase de lactancia materna no necesariamente significa que la madre esté condenada a incontables noches de insomnio, porque la leche materna también le ofrece a ella beneficios para su descanso.

 

Propiedades de la leche materna

De forma natural cada vez que el bebé se amamanta aumentan los receptores de prolactina en la mama asegurando una buena producción de leche. La prolactina también tiene el efecto de relajar a la madre e inducirle el sueño,  por lo que mientras amamanta igualmente descansa.

La leche materna de igual forma contiene un aminoácido denominado L-triptófano, que favorece el sueño al tiempo que la succión del pecho bajo la técnica correcta, relaja tanto al niño como a la madre y les ayuda a dormir.

Cuando se da lactancia materna como alimentación exclusiva la madre tiene espacios para dormir junto al bebé. En esta etapa la importancia del apego es fundamental, por lo que muchas expertas en pediatría y maternidad recomiendan practicar el colecho, que es dormir juntos madre e hijo.

 

Ellos necesitan despertar y nosotras dormir

Para un recién nacido la intermitencia del sueño es normal, ya que cada 3 horas despierta para cubrir sus necesidades de alimentación, sentir el calor de mamá, estimular sus mamas para que aumente la producción de leche, exigir el cambio de pañal.

Los recién nacidos necesitan comer con frecuencia para evitar hipoglucemias y crecer.

Con todo el amor que puede albergar una madre feliz de amamantar, para algunas esta rutina en las noches y madrugadas resulta sumamente agotadora, aún cuando éste sea un proceso perfectamente creado por la naturaleza.

Recordemos que la lactancia materna es una alimentación a libre demanda, así que mami debe proveer a su hijo las veces que lo requiera.

La mujer recién parida también necesita de un buen descanso que no le es posible satisfacer durante los primeros tres meses de vida del bebé que pronto inicia una nueva experiencia de aprendizaje.

No obstante, las pequeñas siestas intercaladas con despertares frecuentes de madre funcionan en una sincronía perfecta con las necesidades del bebé, ofreciendo los siguientes beneficios a ambos:

  • El bebé se alimenta con frecuencia.
  • Hace posible superar episodios de apnea.
  • El cuidador del neonato se mantiene alerta.
  • Estos períodos de descanso le permiten a la madre desarrollar la mente.
  • El bebé madura y ejercita la succión.

Después del primer trimestre el recién nacido ya ha ganado los nutrientes necesarios para no requerir la lactancia materna cada dos o tres horas, inicia la etapa de alimentación complementaria sensorial, duerme por tiempos más prolongados y mamá puede sentir que es momento de un respiro respecto a las jornadas de sueño intermitente.

La lactancia materna es el mejor alimento para un niño en crecimiento ya que le aporta los nutrientes e inmunización necesarios para su saludable desarrollo. Por esta razón es vital que aun cuando se comience la incorporación de alimentos no se abandone el amamantamiento antes de los 6 meses o el año.