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La producción de melatonina natural y su importancia para un buen descanso

26 julio 2021

Cuando disminuimos la calidad del sueño o el sueño en sí, nuestro funcionamiento diurno se deteriora, disminuye el rendimiento intelectual, disminuyen los reflejos (lo cual puede favorecer el riesgo de accidentes domésticos, laborales), también se producen alteraciones de nuestro estado de ánimo, generando más ansiedad e irritabilidad. Necesitamos dormir para mantener nuestra calidad de vida.

El cambio del día a la noche y viceversa incide definitivamente en nuestro reloj biológico que, a su vez, manda una señal a la glándula pineal, situada en el cerebro, para que produzca Melatonina cada 24 horas. La producción de dicha hormona empieza a aumentar cuando se inicia la disminución de luz ambiental.

El nivel de secreción de Melatonina aumenta en la noche, al disminuir la luz natural. Sin embargo, cuando nos acostamos a descansar pero continuamos revisando el celular o estamos expuestos a alguna pantalla como televisión o tablet, esa luz puede alterar la producción de la hormona y dificultar la conciliación del sueño.

Para conseguir un buen sueño, tanto en calidad como en cantidad, nuestro cuerpo necesita oscuridad o no exposición a la luz, de este modo se estimula la producción de  melatonina, conocida como la hormona del sueño la cual también nos ayuda a descansar y está relacionada con la regulación de la tensión arterial y el sistema inmunitario.

Numerosos estudios han demostrado que la luz que emiten las pantallas es muy intensa y directa a los ojos, lo que en definitiva posterga el inicio de la secreción de melatonina y genera un retraso en el comienzo del sueño, produciendo además un sueño de peor calidad, esta consideración debe ser tomada siempre en cuenta.

Se ha comprobado que la sobreexcitación lumínica a lo largo del día, el exceso de horas expuestos a la luz en horas cercanas al sueño, y la proximidad a la que tenemos los principales dispositivos de altas emisiones, igualmente provocan que se inhiba parcialmente la producción de melatonina. La luz activa en nuestro cerebro la señal de que estamos en medio del día, por lo que aparece el insomnio,  tardamos en coger el sueño, nos desvelamos y éste pasa a ser de peor calidad.

En definitiva, la mejor luz para dormir siempre será la ausencia de luz, pero cuando ésta es necesaria, es mejor usar aquellas de carácter tenue y cálido y que pueden ser reguladas en intensidad. Otro consejo importante es no usar pantallas cuando vamos a la cama: móviles, tablets, televisores y otros dispositivos electrónicos.

Una buena luz para dormir es aquella que va en sintonía con los ritmos circadianos y que consigue que nos relajemos cuando llegamos a nuestro lugar de descanso.