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La obesidad representa un factor de riesgo del Trastorno Respiratorio del Sueño

6 noviembre 2020

Los malos hábitos alimenticios junto al sedentarismo en niños y adolescentes han convertido la obesidad en un problema de salud pública que preocupa cada vez más a la comunidad médica mundial.

La obesidad se define por la elevación del Índice de Masa Corporal por encima de los 28 Kg/m2 en promedio.

Esta enfermedad se encuentra entre las primeras del mundo, por eso la Organización Mundial de la Salud ha emitido sus advertencias sobre la incidencia de este cambio mortal de peso en la población joven.

Se considera que la obesidad es un factor de riesgo para la aparición del Trastorno Respiratorio del Sueño (TRS) manifiesto en diferentes patologías.

Según el máximo organismo en salud el aumento del índice de obesidad infantil en todo el mundo en las últimas décadas ha repercutido drásticamente en la prevalencia del TRS en el mundo.

 

El sueño infantil regula su bienestar

Que un niño desde su nacimiento hasta la adolescencia requiera entre 14 y 8 horas de sueño tiene un propósito importante para su desarrollo físico, mental y emocional.

Mientras dormimos el sistema respiratorio se enfrenta a condiciones de exigencia que le son más complejas en personas obesas. Estas funciones son respirar, controlar los músculos respiratorios y la mecánica respiratoria, las cuales juntas en equilibrio ajustan nuestra respiración durante el sueño.

Cuando se padece obesidad, nada de ello se comporta con la misma normalidad, es lo que da pie al Trastorno Respiratorio del Sueño.

 

Trastorno Respiratorio del Sueño 

Se trata de un grupo de anomalías en la respiración del sueño como:

  • El síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS)
  • El síndrome de hipoventilación por obesidad (SHO)
  • Síndrome de Pigui
  • Asma

Éstas en particular tienen una prevalencia importante en la población con obesidad infantil.

El Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño ocurre por la obstrucción recurrente de las vías respiratorias superiores mientras se duerme. El Síndrome de Hipoventilación por Obesidad se define como la asociación de obesidad e hipercapnia crónica diurna en ausencia de otras causas de hipoventilación.

La obesidad se considera un factor de riesgo de la apnea del sueño mientras que el SHO no se manifiesta de manera tan significativa en la clínica de niños con esta enfermedad.

Los niños con obesidad se ven afectados en los principales sistemas de su cuerpo, les causa agotamiento durante el día, se evidencia retraso en el crecimiento, alteraciones cardiovasculares, trastornos del comportamiento, deterioro cognitivo, entre otros signos.

Una característica de los niños con obesidad es la dilatación de amígdalas y adenoides, lo cual dificulta el correcto funcionamiento respiratorio, sin embargo hay otros factores involucrados en el desarrollo del SAOS.

En estos pacientes la obesidad hace que aumente el colapso faríngeo debido a depósitos grasos en el tejido subcutáneo que rodea las vías respiratorias en la zona cervical. Esto reduce su calibre interno afectando el flujo respiratorio durante el sueño.

Por otro lado, el depósito de grasa en el tejido subcutáneo que rodea el tórax y el abdomen reduce la capacidad torácica y aumenta la presión intraabdominal, ambos factores limitan la expansión del diafragma. La consecuencia es una respiración superficial y un aumento del esfuerzo respiratorio.

Además las anomalías en el control central de la respiración demuestran respuestas respiratorias reducidas, estables o incrementadas a estímulos químicos.

 

Atención a estas señales

Los niños que sufren de obesidad presentan algunas características físicas relacionadas con el TRS.

  • El diámetro del cuello en niños con obesidad que padecen de apnea del sueño es mayor que el de niños que no sufren el síndrome.
  • Se ha demostrado que el índice cintura-altura indica diferencias entre los ronquidos comunes y los producidos por el SAOS en niños con obesidad.
  • La presencia de amígdalas grandes es fuerte indicador del SAOS.
  • Al haber un síndrome restrictivo pulmonar por la grasa acumulada en las paredes torácicas, disminuye la oxigenación de la sangre y el paciente se queda dormido sentado.

 

No todos los obesos sufren de SAOS

Estudios realizados alrededor del mundo coinciden en que no es absoluto que la obesidad esté directamente relacionada con el SAOS, o sea que no todas las personas obesas necesariamente sufren de apnea del sueño, debido a que los casos dependen de la respuesta fisiológica de cada  paciente a los cambios fisiológicos ocasionados por la obesidad.

De hecho algunos autores señalan que durante el sueño, adolescentes con obesidad y SAOS presentan menos cambios en respuesta a la hipercapnia en la ventilación por minuto, el flujo inspiratorio y el volumen de inspiración, en comparación con aquellos que no padecen el SAOS.

Lo que suponen es que el flujo central puede jugar un papel importante en la adaptación de la respiración en la hipercapnia.

Cuando se trata del Síndrome de Hipoventilación por Obesidad los expertos sostienen que éste se desarrolla cuando la obesidad está asociada a una hipoventilación alveolar durante el día.

En la mayoría de estos casos, la hipoventilación diurna se da junto a una hipoventilación crónica del sueño, causada por un SAOS severo.

 

El control de peso es vital

La obesidad es sin duda una de las peores enfermedades que se puede padecer debido a cómo afecta la calidad de vida en general de quienes la padecen.

Por razones fisiológicas los niños con obesidad están más expuestos al TRS, el riesgo de desarrollar SAOS u otras hipopneas  sube de 4 a 5 veces.

Cuidar de  la alimentación así como de mejores hábitos en el estilo de vida frenará la prevalencia de morbilidades asociadas a la obesidad, entre ellas enfermedades metabólicas, cardiovasculares, respiratorias y trastornos del sueño.

Además hay que recordar que esta enfermedad en la población joven es un peligro latente para el surgimiento de otras afecciones como diabetes, cardiopatías, depresión y discapacidad.