Dormir no es “tiempo perdido”: es cuando el cuerpo regula hormonas del apetito, el azúcar en sangre y la recuperación. Cuando el sueño se acorta o se fragmenta, esas regulaciones se resienten.
Estudios clínicos relacionan la privación de sueño y los trastornos como la apnea con mayor riesgo de sobrepeso, resistencia a la insulina y peores hábitos alimentarios (más antojos, menos saciedad).
Qué implica en la práctica
- Priorizar un horario estable de sueño, también el fin de semana.
- Valorar síntomas de apnea (ronquido, pausas, somnolencia) si hay sobrepeso o hipertensión.
- No confiar solo en “dormir más el sábado”: la deuda de sueño se paga caro.
- Si el cansancio es crónico, pedir valoración especializada.
Cuándo consultar
Si a pesar de “dormir” te levantas agotado, roncas con fuerza o te quedas dormido de día, conviene un estudio del sueño. En nuestra sede de Ciudad de Panamá podemos orientarte desde la primera consulta.
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