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El sueño en los bebés prematuros ayuda a completar su desarrollo

13 noviembre 2020

El sueño y la vigilia son patrones de conducta claves en el proceso evolutivo de los bebés prematuros pues representan la receptividad que tienen a los estímulos externos así como el funcionamiento de su sistema nervioso central.

Desde hace mucho la prematuridad no es sinónimo de mortalidad infantil gracias a la progresión que ha tenido la medicina en el abordaje conductual de los nacidos antes de las 37 semanas de gestación.

La higiene del sueño es vital tanto para niños nacidos a términos como los que no, ya que el buen dormir durante los primeros años de vida influyen de manera determinante en su desarrollo cognitivo, emocional y físico.

 

Así duermen los bebés prematuros

Los padres de niños prematuros han de saber que estos bebés no duermen de igual manera que los nacidos a término. En primer lugar porque la evaluación médica de su desarrollo se realiza a partir de la edad corregida, que no es la misma que la propia al momento de nacer.

Con semanas adelantadas de su llegada al mundo, aún le queda mucho por desarrollar, así que dormir más tiempo que lo regular es una forma de lograrlo.

Esto quiere decir que el prematuro con cuatro meses de vida cronológicos no dormirá de 6 a 8 horas durante la noche como lo hace un bebé a término, sino que lo logrará hasta los 6 a 8 meses de existencia o más.

Durante las primeras semanas de vida suelen dormir muchas más horas que si hubiese nacido después de las 37 semanas de gestación debido a que apenas tienen energía y fuerza, además su patrón de sueño es aún inmaduro lo que implica que sus fases de sueño profundo son más breves, y las fases de sueño ligero, más largas.

Como los bebés prematuros tienen más necesidades suelen pasar casi todo el día durmiendo pero despiertan más a menudo en las noches. Esto en parte es positivo porque su cerebro requiere seguir trabajando para desarrollarse y crecer, así que le conviene más disfrutar el sueño ligero que el profundo.

No obstante, es vital estar atentos durante el día a su respiración y tonicidad de piel, al tiempo de aprovechar sus pocos despertares para alimentarlos y estimularlos como indique el especialista tratante.

El autoconsuelo es una destreza importante que deberá aprender a desarrollar el bebé. Enseñarle a que se duerma sólo le facilitará la última etapa del desarrollo (a la edad corregida de 6 a 9 meses) cuando los problemas de sueño puedan surgir nuevamente.

Las conductas de sueño y vigilia tienen efecto sobre:

 

Apnea del sueño en la prematuridad

La mayoría de los bebés nacidos antes del tiempo promedio normal presentan algún grado de apnea del sueño, trastorno que altera la respiración mientras duerme, haciendo que ésta se vuelva lenta o se detenga por cualquier causa.

En la prematuridad la apnea produce que el bebé experimenta episodios cortos de suspensión de la respiración.

Las causas de esta condición son que su cerebro no está completamente desarrollado y/o los músculos que mantienen las vías respiratorias abiertas están débiles.

Otros factores influyen en que empeore la apnea en prematuros enfermos:

  • Anemia
  • Problemas de alimentación
  • Dificultades cardíacas o pulmonares
  • Alguna tipo de infección
  • Bajos niveles de oxígeno
  • Problemas de temperatura

 

Posición de sueño segura

La posición segura dentro de la cuna es muy importante para la preservación de la vida del infante. La indicación profesional es colocarlos boca arriba, aunque los bebés prematuros puedan necesitar ser puestos boca abajo temporalmente mientras están en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) debido a problemas respiratorios, pero superada esta fase, es mejor acostarlos boca arriba.

Pese a la prematuridad los cuidados deben avanzar de la mano de la adecuación de hábitos que moldeen el comportamiento normal en el desarrollo del bebé. En este sentido, progresivamente acostumbre a jugar, estimular y alimentar a su prematuro en los horarios adecuados para que aprenda a diferenciar el día de la noche como base de una higiene del sueño favorable para sí mismo.

Para ayudar al bebé a que descanse durante las primeras semanas en casa, se puede acondicionar la habitación con el radio a volumen bajo y una lámpara nocturna tenue.