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El insomnio es uno de los trastornos del sueño que más afecta a los adultos mayores

5 junio 2020

En la medida que avanzamos en edad nuestros patrones de sueño varían al punto de dormir más o menos horas de las recomendadas y desarrollar algunos trastornos del sueño.

Las alteraciones en el ciclo de sueño en los adultos mayores son comunes, debido principalmente a que disminuyen los niveles de melatonina, que es la hormona responsable de regular nuestros patrones de sueño.

Con los años ésta va perdiendo sus niveles de secreción a la par que cambian otras funciones en el organismo.

No se trata sólo de cantidad sino de calidad, un reto para los ancianos quienes ven disminuidas estas condiciones del sueño con el paso de tiempo.

Un adulto joven requiere dormir entre 7 a 9 horas diarias mientras que para los adultos mayores de 65 años lo saludable es descansar entre 7-8 horas al día.

Sin embargo, uno de los principales problemas que enfrentan es el insomnio crónico o intermitente, también problemas para conciliar el sueño o incluso dormir más de las horas recomendadas. Es común que duerman menos tiempo y se levanten muy temprano.

En los adultos mayores la duración del sueño profundo correspondiente a las fases 3 y 4 del ciclo se reduce, se hace menos eficiente y duradero.

Los ancianos suelen tener un sueño menos profundo y más entrecortado aun cuando goce de plena salud.

Más allá de la disminución de la melatonina debido a la edad, los trastornos del sueño en los adultos mayores pueden obedecer a factores externos como:

  • Enfermedad de Alzheimer
  • Consumo de alcohol
  • Enfermedades crónicas como insuficiencia cardíaca
  • El consumo de ciertos fármacos
  • Adicción a sustancias psicoactivas o suplementos
  • La depresión o estados de ansiedad
  • El sedentarismo
  • Dolencias por causas reumatológicas, artritis o fibromialgia
  • Dieta poco balanceada
  • Ingesta de bebidas estimulantes como la cafeína o energizantes
  • Hábito de tabaquismo
  • Incontinencia

 

A partir de los 65 años de edad el sueño se caracteriza por ser más intermitente, por eso es normal que se les dificulte lograr dormirse, tener despertares nocturnos, madrugar y tener un sueño más ligero que no da pie a soñar.

Se estima que el tiempo total de sueño disminuye aproximadamente una hora, entre estas alteraciones a las que se le suma la necesidad de levantarse a orinar (nicturnia) o estados de ansiedad o dolor por condiciones de salud.

Los ancianos son más conscientes del hecho de estar despierto y esto no es nada cómodo.

En la edad avanzada los trastornos del sueño más comunes son:

  • Insomnio leve, crónico o agudo
  • Síndrome de piernas inquietas
  • Narcolepsia
  • Hipersomnio

Apnea del sueño, que es de alto riesgo para estas personas.

Las limitaciones al dormir pueden derivar en pensamientos confusos y falta de coherencia. Por ello es necesario buscar ayuda profesional para tratar, disminuir y corregir estos problemas de sueño.

Es muy importante evitar usar medicamentos para dormir sin supervisión médica, especialmente si se trata de personas de avanzada edad que mantienen algún tratamiento por enfermedades de base.

No obstante, si pueden adoptar algunas medidas para estimular el sueño mejorando sus hábitos.

Si toman una cena ligera horas antes de ir a la cama será de gran ayuda, tratando de no consumir alimentos ricos en carbohidratos ni bebidas estimulantes como el café, el té, chocolates o gaseosas.

Las siestas durante el día no son recomendadas, así puede acumular el cansancio necesario para la noche.

Los adultos mayores pueden hacer alguna práctica física bajo instrucción profesional en las tardes.

Antes de irse a la cama procure no ver programas televisivos que altere sus emociones, ni usar pantallas de teléfono; en su lugar lea un libro, escuche música relajante o medite.

También favorece el buen dormir respetar las mismas horas de acostarse y despertar en las mañanas, en una habitación con las condiciones de temperatura e iluminación, usando ropa cómoda.