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¿Dos problemas en tu cama: sexo y sueño?

11 septiembre 2020

Después de continuas noches de desvelo difícilmente te sentirás con ganas de tener un apasionado encuentro sexual con tu pareja. No es falta de amor o interés, el verdadero sentido de este comportamiento está en que el buen dormir no sólo favorece el saludable funcionamiento de nuestros órganos, sino que además interviene en nuestro deseo sexual.

Dormir y tener sexo son dos necesidades fisiológicas que soportan la una a la otra a través de la gestión hormonal del cuerpo.

Un estudio aplicado a 171 estudiantes universitarias reveló que adicionando una hora de sueño por noche a su rutina aumentaba su deseo sexual al día siguiente, así como la probabilidad de que esto ocurriera. Entonces queda claro que dormir adecuadamente mejora la vida sexual.

Un buen número de investigaciones constatan que la baja calidad en la higiene del sueño se traduce en disfunción eréctil, disminución en el deseo sexual, menos excitación y orgasmos.

Este comportamiento ocurre porque los trastornos del sueño causan alteraciones hormonales. El problema de sueño frecuentemente relacionado es el insomnio.

Por otro lado, las relaciones sexuales favorecen la higiene del sueño,  disminuyen el estrés, relajan y mejoran la vida en pareja, especialmente en los hombres.

Las evidencias indican que la pareja se duerme profundamente después de tener sexo, aunque un porcentaje menor de las mujeres tiende a mantenerse más activo y despierto.

La razón de que ellos en su mayoría caiga en un sueño profundo saciado por la actividad y ellas no, es debido a que las chicas después del acercamiento sexual liberan unas sustancias que les estimula a continuar la acción. Entretanto, en los chicos se descargan en el cerebro las hormonas facilitadoras del sueño: la oxitocina y la serotonina. Asimismo liberan prolactina durante el orgasmo que le conduce a una sensación de somnolencia.

Problemas como la apnea del sueño, el insomnio y el síndrome de piernas inquietas cada vez se está haciendo más común entre las generaciones más jóvenes, lo cual resulta preocupante tomando en cuenta que este tipo de alteraciones del sueño afectan conllevan a disfunción eréctil, las posibilidades de orgasmo y el deseo sexual.

La razón es muy simple, los niveles más altos de testosterona en hombres y mujeres ocurren durante el sueño REM, es decir, la última fase del ciclo cuando estamos bajo el sueño profundo y curativo. Durante la noche se restauran los niveles de esta hormona circulante.

Si estás enfrentando alteraciones para dormir observa qué tal van tus relaciones sexuales y ponte en contacto con nuestros especialistas para que te ayude a poner el sueño y el sexo en orden.