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Depresión y trastornos del sueño: ¿Cómo afectan la salud?

15 enero 2021

Hay tres enemigos de la salud que actúan en conjunto: la depresión, la ansiedad y el insomnio.

Se estima que el 80% de los casos con diagnóstico primario de trastorno depresivo se asocian a niveles altos de ansiedad, y esto significa un caldo de cultivo para la aparición de diferentes trastornos del sueño.

Estas alteraciones psiquiátricas se ven alimentadas por el estrés y todo ello contribuye a una somnolencia excesiva durante el día con signos de apatía y fatiga. Al mismo tiempo, otros pacientes en cambio sufren de insomnio crónico debido a estos estados de ánimo.

 

El peligro de las variaciones de humor

La depresión y la bipolaridad son trastornos mentales que acentúan de manera significativa las alteraciones del sueño. Producen principalmente insomnio, despertares o terrores nocturnos y pesadillas.

Las personas diagnosticadas con manías o depresión mayor sienten menor necesidad de dormir sin mostrar cansancio durante el día.

No obstante, hay un porcentaje menor de estos pacientes que presentan hipersomnia, un trastorno del ciclo del sueño que se caracteriza por una somnolencia extrema, sin causa aparente, durante el día y una gran dificultad para despertar del sueño.

Sus síntomas son similares a los de otras enfermedades, por eso su diagnóstico depende de que el paciente padezca este desorden durante al menos un mes y su descanso diario durante este tiempo supere las 10 horas. Este trastorno del sueño induce al paciente a un cambio brusco en su estado de ánimo y por eso se le asocia a las causas de la misma depresión y otras alteraciones.

Es común en personas con depresión mayor encontrar:

  • Alteración de la continuidad del sueño
  • Reducción del sueño NREM profundo sobre todo en el primer ciclo de la noche
  • Anomalías del sueño REM por reducción de su latencia y aumento en la duración de la primera fase de esta etapa del sueño

A medida que se hace el abordaje clínico para tratar los trastornos depresivos y maniacos mejoran los problemas de sueño.

La ansiedad crónica aumenta las noches de insomnio y despertares nocturnos. Este comportamiento deriva en muchos casos en ataques de pánico.

Los expertos señalan que el estrés postraumático y la misma ansiedad pueden ser consecuencia de una alteración en el sueño REM, aunque hay datos contradictorios al respecto.

Es un hecho que el incremento del estrés o la deficiente capacidad para afrontarlo es un denominador común en insomnes.

 

Mejora tus hábitos

Tanto los trastornos psiquiátricos como los del sueño van de la mano y deben ser atendidos oportunamente con fármacos y terapia.

Adicionalmente se recomienda tomar algunas medidas que ayuden a mejorar la calidad de vida:

  • Establecer un horario regular de descanso, para acostarse y levantarse siempre a la misma hora.
  • Rodearnos de seres queridos con quienes hablar y compartir nuestras emociones.
  • Antes de irnos a la cama realizar actividades relajantes que calman la tensión y los pensamientos. Puede ser escuchar música suave, meditar, leer un libro que aporte mensajes positivos y respirar profundo.
  • Elegir cenas ligeras.
  • Acondicionar la habitación para un sueño profundo y placentero.