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Algunas patologías infantiles se relacionan con trastornos del sueño

7 mayo 2021

Algunas son producto de malos hábitos, otras responden a la existencia de enfermedades que afectan la calidad del sueño como causa, consecuencia o coexistencia.

Dentro de esta lista de patologías, en su mayoría crónicas, se pueden contar, el reflujo, el asma, alergias, reumatismo, celiaquía, Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad, Trastornos del Espectro del Autismo, y algunos síndromes.

1. Reflujo gástrico

El reflujo gástrico puede ser ácido o no, pero igual tiene una incidencia en los despertares nocturnos y aunque suene paradójico, este trastorno del sueño actúa como mecanismo protector de la respiración, esto obedece a que mientras dormimos los movimientos de deglución disminuyen.

En el caso de los niños los investigadores sostienen que el reflujo es predominantemente no ácido, así que no sienten dolor como estímulo para el despertar. Por esta razón se desconoce con exactitud qué hace que se interrumpa su sueño.

 

2. Artritis Reumatoidea

En los niños se puede apreciar artritis reumatoidea activa o inactiva, habiendo en ambos casos trastornos del sueño en menor o mayor latencia. La diferencia es mínima y los afecta de igual manera.

Respecto a la estructura del sueño se evidencia que la duración del sueño es menor, además estos pacientes corren mayor riesgo de desarrollar síndrome de apnea hipopnea del sueño, y estas alteraciones del sueño empeoran los síntomas físicos de la enfermedad.

 

3. Alergias que trastornan el sueño

Las personas alérgicas tienden  a tener propensión a sufrir trastornos del sueño, especialmente las que padecen alergias relacionadas con el sistema respiratorio.

Una de las determinaciones de los alergólogos es que un paciente con padres alérgicos tienen  una altísima posibilidad de nacer con dermatitis atópica, y esta es una condición le ocasiona despertares nocturnos. Además tienden a presentar más problemas volverse a dormir, sumado a que presentan un incremento de movimientos nocturnos.

Todo ello los incluye en la lista de personas que tienen patrones de sueño muy interrumpidos, siendo éste de baja calidad, poco tiempo y deficiente.

 

4.TDAH

El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad es una condición que coexiste con algunos trastornos del sueño como la apnea del sueño y el insomnio.

De hecho, preguntar si existen problemas del sueño es parte de la entrevista de investigación en el proceso de diagnóstico  del TDAH.

La misma sintomatología de este trastorno provoca problemas de sueño como el insomnio debido a las mismas alteraciones neurológicas que supone la el TDAH, al tiempo que la mala calidad de sueño en estos pacientes agrava la condición de déficit de atención e hiperactividad.

Parte de las consecuencias de esta grave relación  se verá en el estado anímico y la conducta social del niño.

 

5.TEA y el insomnio

Se sabe que el diagnóstico sólido del autismo se produce después de los 7 años de edad. La aparición de los trastornos del sueño bajo esta condición obedece a múltiples factores.

Para los niños con TEA las rutinas y el descanso son fundamentales para el control de su conducta, sin embargo, la enfermedad en sí misma tiende a producir alteraciones en el sueño REM, así como una importante disminución en el tiempo total del sueño. Hay niños con TEA que pueden despertarse varias veces durante la noche, tener dificultad para irse a la cama  y conciliar el sueño.

 

6.Diabetes infantil

Los niños con diabetes tipo 1 son pacientes que padecen episodios de apnea del sueño y apneas más largas, pero el sueño se puede regular si se controla la enfermedad de base.

La razón por la cual se relacionan la diabetes con la apnea obstructiva del sueño es que los eventos respiratorios nocturnos están estrechamente vinculados con el control de la glucosa, cuyos valores alterados hacia arriba afectan la calidad del sueño. En cambio, los niños con hipoglucemias nocturnas gozan de mayor sueño profundo.

El rol del pediatra en la atención primaria es fundamental para encaminar la investigación médica sobre la presencia de trastornos del sueño asociados a patologías bases. Por eso tiene la capacidad de establecer el vínculo y definir el protocolo de tratamiento más adecuado.