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¿Por qué las siestas alimentan los falsos recuerdos?

26 febrero 2021

Los estímulos a los que nos exponemos antes de dormir 20 minutos después del almuerzo serán recuerdos distorsionados al despertar

Desde hace más de 30 años la ciencia ha investigado el origen de los falsos recuerdos que son el recuerdo de sucesos y situaciones que en realidad no han ocurrido y que se pueden implantar a través de técnicas sugestivas así como debido a la privación del sueño.

Estudios aplicados en grupos de control bajo el procedimiento denominado paradigma DRM, evidencian que las personas con problemas de sueño como el insomnio crónico tienden a generar falsas memorias.

 

Los falsos recuerdos después de la siesta

Los husos del sueño permiten tanto tomar conciencia de la realidad al despertar de la siesta, como mantenerse en el mundo de los recuerdos falsos implantados. En esta actividad cerebral los recuerdos falsos son un mecanismo para agrupar y conferir sentido a las experiencias recopiladas durante la vigilia.

Lo que sucede con las siestas es que lejos de beneficiar un sueño reparador en corto tiempo, el cerebro se queda a medias en el proceso. Para que se dé un proceso completo de sueño, se requiere de al menos dos horas ininterrumpidas, pero para que el cerebro haga la reconstrucción y fijación de la memoria necesita  siete horas de descanso nocturno en promedio.

Esto no quiere decir que hacer la siesta sea negativo para la salud o la memoria, sólo que en el proceso natural en el que el cerebro reconstruye la memoria es pasando por una reinterpretación que es fiable si se le da el tiempo necesario.

La siesta nos compensa las horas de sueño que hayamos perdido en la noche pero no reemplaza ni es tan saludable como el sueño nocturno para efectos de crear nuestros recuerdos y fijarlos en la memoria.