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La siesta ayuda a los niños a sobrellevar el confinamiento

1 mayo 2020

Incorporar la siesta en la rutina diaria de los niños es muy beneficioso a cualquier edad porque estos breves espacios de sueño hacen grandes aportes a su desarrollo y crecimiento.

Justo ahora cuando muchos de los pequeños de la casa tienen alterados los horarios del sueño debido al confinamiento, lograr que duerman un poco en la tarde hará que mejoren su rendimiento y estado de ánimo.

Hacer una siesta de entre 15 a 30 minutos recarga la energía que necesitan para seguir las actividades previstas, especialmente si se trata de las tareas escolares.

Para que esta rutina tenga éxito es fundamental que papá y mamá cuiden de que su hijo vaya a la cama a la misma hora que lo hace cuando está en clases regulares y se levante temprano. Seguir el orden ayudará a mantenerlos estables durante la cuarentena.

Especialistas del Instituto Europeo del Sueño explican que nuestro reloj biológico interno es quien nos dice cuándo dormir y cuando comer al tiempo que los estímulos o hábitos diarios ayudan a sincronizar este reloj.

Advierten que la cuarentena puede estar alterando este indicador natural en los niños y es muy importante evitar que pierdan su ritmo del sueño así como los buenos hábitos relacionados con las horas de irse a la cama, levantarse, comer, hacer los quehaceres escolares, jugar y descansar durante una siesta.

Una de las principales ventajas de la siesta en los niños es que impulsa su proceso de aprendizaje, mejoran su desempeño en cada actividad y están menos ansiosos.

Las horas necesarias de sueño dependen de la edad del niño. Entre el primero y los 12 años de edad normalmente requieren dormir de once a trece horas y en la adolescencia entre ocho a diez horas.

La siesta les ayuda a estimular sus capacidades cognitivas, mejorar la memoria, desarrollar el razonamiento y estar más concentrados en sus actividades.

El buen dormir facilita el almacenamiento de la memoria a corto plazo y deja espacio para el ingreso de nuevos datos. Durante una siesta de al menos seis minutos, los recuerdos recientes se transfieren del hipocampo al neocórtex, nuestro disco duro, donde se consolidan los recuerdos a largo plazo.

Además es buena aliada del peso saludable, contribuye al proceso de  reparación de los músculos, les mantiene de buen ánimo, alegres y tranquilos.

Cuando los niños duermen en la noche y en las tardes se minimiza la acción del cortisol, favoreciendo la tolerancia a la glucosa y a la grasa, fortaleciendo su sistema inmunológico y aumentando los niveles de la hormona del crecimiento.

Para que la siesta sea realmente reparadora es importante asegurarnos de hacerlo bajos las condiciones apropiadas.

Lo primero es encontrar un lugar cómodo donde los niños se puedan acostar, una habitación con la temperatura agradable, libre de ruido y luz intensa.

Es importante que esta siesta no esté antecedida de la interacción con equipos electrónicos. Los padres pueden colocarles música relajante o leer un cuento.

También se debe considerar lo que comen antes de la siesta, una alimentación balanceada, sin alto contenido de grasa y azúcar les ayuda a dormir mejor.

El momento más indicado para disfrutar de este breve espacio de sueño se ubica entre la una y cinco de la tarde, tratando que la siesta no exceda de 30 minutos para evitar perturbar la hora del sueño nocturno.

La higiene del sueño en los niños es muy necesaria e importante durante el confinamiento, sobretodo porque evitará que sufran episodios de estrés. Dormir bien durante la noche y hacer las siestas en el día fortalecerá su sistema inmunológico y mejorará la calidad de vida de toda la familia.